domingo, 5 de abril de 2009

Un tal Pepe Sanchez...


Hurgando un poco y leyendo las notas y frases de archivo que tengo en la compu de diversos periodistas, propias y escritores, me tope con una muy especial que me hizo poner la piel de gallina otra vez (y volverá a ocurrir cada vez que nos cruzamos) por todo lo que significa ese personaje para mi, los recuerdos de una época que pude vivirla completa, sin perderme nada y que cuando tenga hijos pueda contarles quien fue La Selección Dorada, sus jugadores, sus hazañas y enseñanzas.

Hoy le toca el turno al cerebro de este proyecto... un tal Pepe Sanchez

Como Pepe Sánchez

Ariel Scher


A las seis de la tarde del primer lunes de un septiembre de fríos, un padre llegó de la oficina, atrapó entre dulzuras la mano izquierda de su hijo de cinco años, caminó tres cuadras largas y desembocó, puro entusiasmo, en una escuelita de fútbol. Un profesor lo recibió entre gentilezas y le ofreció un par de informaciones. Pero el papá lo interrumpió amablemente y le detalló un propósito. Este: "Yo quiero que mi hijo sea como Pepe Sánchez".
El profesor advirtió que un asombro le cruzaba el cuerpo y, casi sabiéndose obvio, habló: "Pero Pepe Sánchez es basquetbolista, un gran basquetbolista de la Selección Argentina. Y esta es una escuelita de fútbol". El padre le apoyó una mano en el hombro, le aclaró que distinguía un deporte de otro y volvió a decir: "Yo quiero que mi hijo sea como Pepe Sánchez".
En busca de una lógica, el profesor ensayó otro análisis: "Creo que le entiendo. Usted quiere que sea en el fútbol como Pepe Sánchez es en el básquet, o sea un estratega, alguien que combina como pocos la inteligencia y la energía, un fabricante de espacios donde parece que no hay espacio. Bah... un crack". Relajado, el padre oyó con paciencia y también tuvo respuesta para eso: "No, le agradezco. Admiro a Pepe Sánchez, pero yo no podría exigirle tanto. No sería justo ni para mi hijo ni para usted".
Se le notó en las pupilas: el profesor se rendía. Lo advirtió el padre que enseguida se explayó: "¿Usted vio el partido que Argentina perdió contra España en el Mundial de Japón? ¿Vio el final? A Pepe Sánchez seguro que le dolía en el alma la derrota, pero fue y, como un caballero, saludó a los jugadores de España que conocía. ¿Y vio cuando Argentina perdió con Estados Unidos? El mismo Pepe Sánchez, aun con otra tristeza, dijo palabras mayores, dijo que en el deporte hay que saber ganar pero también hay que saber perder, y que los rivales habían jugado mejor. Eso es todo: por eso yo quiero que mi hijo sea como Pepe Sánchez".
El profesor respiró aliviado y le prometió al padre que así serían las cosas. Entonces, el chico se quedó feliz y jugando. Para ser como Pepe Sánchez. Para aprender que eso es, de verdad, el deporte.


Una descripcion inmejorable de este grandisimo deportista argentino por Miguel Romano:

Se retira la piedra basal de la más exitosa camada del deporte argentino. Un plantel que fue recolectando soldados en su luminoso camino y sumando hazañas hasta subir al podio olímpico y coronarse con ramas de olivo.
Se despide el primer gremialista de la Generación Dorada, el más firme luchador por los beneficios del grupo, que no tuvo problemas en enfrentarse con los dirigentes cuantas veces quiso; siempre tan fiel a sus principios. Se va el paradigma de un estilo de juego que destruyó potencias y hasta fue copiado en la NBA: el del control del balón, la disciplina táctica y la elaboración inteligente de cada ofensiva. Nos deja el mejor defensor perimetral y robador de balones que tuvo el seleccionado y el más idóneo mediador con los árbitros. Abandona un ídolo, un personaje apasionante por su verba y amplia cultura, un empedernido estudiante, un apasionado del saber; un atleta completo, hábil futbolista y brillante jugador de paddle.
Se va el autor principal de los dos históricos triunfos sobre el Dream Team, el dueño de la batuta, que, más que eso, a veces parecía tener una varita mágica.

jueves, 2 de abril de 2009

2 DE ABRIL...



“La hermanita perdida”

de Atahualpa Yupanqui y Ariel Ramírez

De la mañana a la noche,
de la noche a la mañana,
en grandes olas azules
y encajes de espuma blanca,
te va llegando el saludo
permanente de la Patria.
Ay, hermanita perdida.
Hermanita, vuelve a casa.
Amarillentos papeles
te pintan con otra laya.
Pero son veinte millones
que te llamamos: hermana...
Sobre las aguas australes
planean gaviotas blancas.
Dura piedra enternecida
por la sagrada esperanza.
Ay, hermanita perdida.
Hermanita, vuelve a casa.
Malvinas, tierra cautiva,
de un rubio tiempo pirata.
Patagonia te suspira.
Toda la Pampa te llama.
Seguirán las mil banderas
del mar, azules y blancas,
pero queremos ver una
sobre tus piedras, clavada.
Para llenarte de criollos.
Para curtirte la cara
hasta que logres el gesto
tradicional de la Patria.
Ay, hermanita perdida.
Hermanita, vuelve a casa.

NO OLVIDAR...

CAMELLIA SINENSIS...




Asi se hace llamar este maravilloso regalo de la naturaleza, EL TÉ

El té pertenece a la familia Teácea. Es un pequeño árbol perenne que puede llegar a medir 5-10 metros de alto en estado salvaje, aunque cuando se cultiva no suele sobrepasar los 2 m de altura. Sus lanceloladas y agudas hojas son de color verde oscuro, se disponen alternas y miden generalmente entre 5-10 cm de largo por 2-4 cm de ancho; una de las características que tienen estas hojas es que son dentadas en sus 2/3 partes superiores.

Tiene unas delicadas flores de color blanco crema o rosáceo, que desprenden un agradable aroma. Son pequeñas y se disponen de forma solitaria o en grupos de 2 o 3 flores. Cada flor consta de 5 sépalos ovales y entre 6-9 pétalos.

El fruto es una pequeña cápsula redondeada, en cuyo interior se localizan las semillas. Origen geográfico Aunque originario del sudeste asiático, desde India y Sri Lanka hasta China o Japón, el té crece de manera extensa en las regiones tropicales y subtropicales. En las proximidades al ecuador terrestre, puede encontrarse hasta una altitud de casi 2.000 metros.


El té data de miles de años atras. Hay varios mitos e historias sobre el nacimiento o descubrimiento de esta bebida. Es la segunda más consumida en el mundo, después del agua.

Es para mi, la grata compañia de todas las mañanas, tardes y noches. El placer de compartir una tasa, ser el mediador de una amena charla. Sentir su sabor, su aroma no es tiempo perdido., hay que disfrutarlo. Como todos los días, siempre a las cinco de la tarde, entro en el mágico mundo de su preparación. Esperar su hervor y apreciar el chillido de la pava, cuan bocina de tren anunciando el arribo a la estación. Es momento de explorar la sensacion de ver y sentir como el agua caliente se mezcla con las hierbas formando este maravilloso regalo de la naturaleza... EL TÉ



Madre naturaleza

Óyeme con la perspicua mudez

Del sentido óptimo

De tu inmensa sabiduría

Cuando mi cuerpo

Vuelva a tu seno de la tierra

Y mis células nutran

Los gérmenes de otras existencias

No me alejes del bien

Deposítame en la albura

Disuelve mi polvo en la clorofila

Con que esmalta los campos

Tu pincel de cristal

En mi nueva vida

Apártame del ritmo de la sangre

Conságrame a la silenciosa

Y útil misión de la savia

Madre naturaleza: vuélveme un arbusto de té

Y seré puro y bueno

Como esos seres imperturbables y sencillos

Y como ellos, solo amaré la luz

Y no tendré otro deseo que el agua clara

Y vistiéndome de mi mismo

Mirare en mi corazón

Con mis ojos sin pupilas

Y en la silenciosa poesía del paisaje

En vez de pensamientos

Daré infusiones.





miércoles, 25 de marzo de 2009

UN DIA COMO HOY...

25 de marzo pero de 1977, Rodolfo Walsh presentaba una carta a los medios periodisticos, tanto nacionales como internacionales, con un texto llamado "Carta Abierta de un Escritor a la Junta Militar"(http://www.literatura.org/Walsh/rw240377.html), donde denunciaba los excesos de la dictadura. Nunca le importó el contexto, los miedos, los peligros que le podian ocasionar sus producciones, investigaciones y libros que escribió. Minutos después de entregar dicha carta, un grupo comando militar, lo emboscaba y lo asesinaba.
Rodolfo Walsh nació un 9 de enero de 1927, en Choele-Choel, Río Negro. Es para muchos el paradigmático producto de una tensión resuelta: la establecida entre el intelectual y la política, la ficción y el compromiso revolucionario. Escritor, periodista, dramaturgo y traductor, estudió en su ciudad natal y se trasladó a Buenos Aires, en 1941, para realizar sus estudios secundarios. Luego de un paso efímero por la Facultad de Filosofía, comenzó a trabajar en diversos oficios hasta que, en 1943, entró en una editorial a trabajar como corrector, lo que sería el comienzo de su carrera como periodista. En 1959 viajó a Cuba, donde fundó con Jorge Masetti, Rogelio García Lupo, y Gabriel García Márquez la agencia "Prensa Latina". De regreso a la Argentina, Rodolfo Walsh trabajó en la revista "Primera plana" y fundó en plena dictadura de Juan Onganía (1966-1970), el semanario de la Confederación General del Trabajo de los Argentinos (CGT de los Argentinos), que dirigió entre 1968 y 1970. Ya en la autodenominada "Proceso de Reorganización Nacional", la dictadura argentina que gobernó de facto entre 1976 y 1983, creó ANCLA (Agencia de Noticias Clandestina), como medio de comunicación clandestino.

SUS OBRAS:

* Diez cuentos policiales (1953)
* Variaciones en rojo (1953)
* Antología del cuento extraño (1956)
* Operación Masacre (1957)
* La granada (1965, teatro)
* La batalla (1965, teatro)
* Los oficios terrestres (1965)
* Un kilo de oro (1967)
* ¿Quién mató a Rosendo? (1969)
* Un oscuro día de justicia (1973)
* El caso Satanovsky (1973)
* Los oficios terrestres (1986)
* Cuento para tahúres y otros relatos policiales (1987)
* Ese hombre y otros papeles personales (1995)

Los dejo con algunas de sus reflexiones, frases, ideas, pensamientos de uno de los precursores del nuevo periodismo...

"Imagino también un inventario de las cosas que quiero y las cosas que odio: ya lo dije. Las cosas que quiero, mis hijas, el trabajo oscuro que hago, los compañeros, el futuro, los que no obedecen los que no se rinden, los que piensan y forjan y planean, los que actúan, el análisis claro, la revelación de lo escondido, el método cotidiano, la furia fría, la alegría general que ha de venir un día, la gente abrazándose, la pareja en su amor, la esperanza insobornable, la sumersión en los otros"

"El campo intelectual es por definición la conciencia. Un intelectual que no comprenda lo que pasa en su tiempo y en su país es una contradicción andante y el que comprendiendo no actúa tendrá un lugar en la antología del llanto pero no en la historia viva de su tierra."

"Estas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles"

"A los imperios no los derriba nadie "dice". Se pudren por dentro, se caen solos"

“Operación Masacre cambió mi vida. Haciéndola, descubrí, además de mis perplejidades íntimas, que existía un amenazante mundo exterior"





martes, 24 de marzo de 2009

Descubriendo a Cortazar...


CONTINUIDAD DE LOS PARQUES


Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restallaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.
Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano. la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.
Julio Cortazar, "FINAL DEL JUEGO" 1956

24 DE MARZO...




MEMORIA...